Shinnecock Bay presenta dos vistas del cuerpo de agua epónimo en la costa de Long Island. Rodadas con cinco años de diferencia y en lados opuestos de la entrada, las dos obras —leeward y locks eddy— trazan el continuo compromiso del artista con el mar y las cada vez más sofisticadas tecnologías de video que utiliza para capturarlo. Los videografías (el nombre que el artista da a este medio) difieren en estilo: leeward está muy abstracto, mientras que locks eddy tiene un grado de definición casi hiperrealista. En cada uno, campus revela mínimos cambios en la luz y el color que serían imposibles de registrar con el ojo desnudo. El resultado es una exposición que invita a meditar sobre la sublime belleza del paisaje natural, mientras también se tiene en cuenta la brecha entre lo que percibimos, lo que graba la cámara y lo que el artista llama la atención en el video.
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