Dagne, su marido y su hija adolescente viven en un campo latviano pacífico. Mientras todos están ocupados con sus propias cosas, los lazos familiares se aflojan. A Dagne le diagnostican una sordera de progresión lenta. La aceptación de la nueva situación y la necesidad de adaptarse a nuevas formas de comunicación, incluyendo el aprendizaje de lenguaje de signos, no es fácil para ninguno de ellos. Dagne se siente sola y sin apoyo durante este difícil momento de su vida. Su hija está muy ocupada con su banda de música y la preparación para un concurso próximo. Su marido está ocupado con el trabajo en la granja. Incluso las cosas cotidianas se vuelven complicadas, imposibles y emocionalmente difíciles.
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