El Trovador se sienta en una roca junto a su casa de verano Sjösala en el archipiélago de Estocolmo. Está componiendo una nueva balada, cuando su hijo Sven Bertil lo interrumpe, diciéndole que un hombre enfadado está llamando a su puerta. Es el acreedor Andersson, que llega con una nueva factura impaga para sumar a todas las demás. El Trovador está cansado de todos los problemas económicos. Le molesta la paz que necesita para poder escribir nuevas canciones, y sin nuevas canciones no puede ganar el dinero que necesita para pagar las facturas. Para conseguir paz e inspiración para su escritura, toma una decisión rápida de ir a Buenos Aires. Por teléfono, convence a su editor para que le adelante 7000 coronas por un futuro libro. En el pequeño transbordador que va de las islas del mar a la ciudad de Estocolmo, el Trovador se deja llevar por su imaginación hacia el mundo ficticio de su personaje principal, Fritiof Andersson. Escenas coloridas de varias canciones se desarrollan ante sus ojos soñadores. En Estocolmo, pasa la noche en la posada Gyldene Freden.
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