Tarjetas postales, folletos de viaje y fotos de vacaciones son todo lo que necesita esta mordaz y alegre collage para retratar estados de ánimo y deseos entre la caída del Muro de Berlín y la reunificación alemana. En la primavera de 1990, el primer avión de Interflug que transportaba a ciudadanos de la RDA aterrizó en Mallorca. Sobre los colores mediterráneos de la isla, el narrador en primera persona comenta en la voz en off: “Los conocíamos por las tarjetas postales que nos enviaban nuestros parientes alemanes occidentales. Esto era el Oeste, esto era el Oeste-Oeste”. Aparentemente ingenuas, sus recuerdos desarrollan sin embargo un tono irónico. Por más azul que brille el mar en las fotos, por más fuerte que suenen las castañuelas, el grupo de viaje con su dinero de la Alemania del Este nunca es más que un espectador en este paraíso de media pensión. Todo parece una promesa vacía: las naranjas que estallan en los árboles, el opulento buffet de desayuno y las gigantescas piscinas del hotel.
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