El juicio de Alfred Plock se diferenció de los juicios anteriores en que no tenía un trasfondo político explícito. Un grupo de ingenieros del Ministerio de Correos, Industria y Standard Electric fueron acusados únicamente porque querían implementar una innovación tecnológica revolucionaria y convertir Praga en la sede de un nuevo sistema de telecomunicaciones paneuropeo. Entre otras cosas, querían realzar el prestigio de su país en el escenario internacional. Sin embargo, fue precisamente esta intención la que despertó la sospecha de las autoridades de seguridad y los asesores soviéticos. Por lo tanto, decidieron tomar medidas decisivas.
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