Hoy, miles de millones de personas caminan como zombis vivientes, pegados a sus dispositivos móviles. Publican fotos de sus últimas salidas cotidianas o selfies de sí mismos viviendo una vida emocionante que, en realidad, es una mentira. Los medios sociales pueden informar y esclarecer, pero también pueden manipular, controlar y destruir a personas inocentes. Están cambiando la humanidad y son los nuevos dueños de nuestras vidas diarias, pero algunos los llaman una prisión virtual en la que participamos de forma voluntaria, mientras somos inconscientes de la siniestra agenda detrás de la tecnología. Están siendo utilizados por corporaciones y facciones políticas para espiar y recopilar información sobre nuestras vidas en un intento de influir en el público hacia una agenda ulterior. Los medios sociales están cambiando el rostro del planeta, nos estamos convirtiendo en esclavos de un amo tecnológico.
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