¿Cuál es el nombre del régimen que desaparece a personas, que cierra los medios de comunicación, que tiene a aliados del narcotráfico como sus principales asesores, que esteriliza a mujeres sin consultarles, que mata a periodistas, que te persigue con la SUNAT, que te denigra con titulares, que corrompe a políticos de la oposición y los compra para sus propósitos, que te llena de discursos aterradores día y noche, que ha entrado en el gobierno para robar, para saquear, para agobiar al país con su peso, para huir a Japón y renunciar desde allí! Este régimen se llama Fujimori. Es hora de recordar cómo era esa dictadura, que ha estado lavándose la cara durante un cuarto de siglo. Es hora de recordar que Keiko Fujimori no estuvo fuera de la dictadura, sino que participó en ella. Se alimentó de ella. Porque Keiko Fujimori es la versión más ambiciosa y perversa de su padre. Debemos preguntarnos si estaremos a la altura de la tarea para no ser la triste y sumisa versión del Perú de principios de los noventa.