Los Toronto Blue Jays — los campeones defensores — elegantes, corporativos, eficientes — con un arsenal ofensivo que bateó un colectivo 0,311 en la serie de seis juegos. Los Philadelphia Phillies — una historia de éxito de último a primero — con su cabello largo, barbas y ética de trabajo de cuello azul — un equipo de softball con rayas. Esta fue una Serie Mundial que no se olvidará pronto. Un festival de seis juegos que envió a los lanzadores corriendo a los vestuarios. Los héroes se llamaban Dykstra, Molitor, Schilling y Alomar. Los juegos fueron inolvidables. El puro drama del Juego Cuatro — con sus carreras, hits y duración — todos récords. La precisión quirúrgica del shutout de Curt Schilling en el Juego Cinco. Y el increíble jonrón de tres carreras de Joe Carter para ganar el Juego Seis — solo la segunda vez en la historia que un jonrón ha puesto fin a una Serie Mundial.