Un joven, sentado en un hangar oxidado, tocando su guitarra. Una iglesia de madera abandonada, ya no necesaria, reubicada en las afueras de una zona de expansión urbana para un uso cultural interino. Niños de escuela infantil en un círculo de sillas contándose unos a otros lo que NO están haciendo. En su ensayo fílmico THE BEST CITY IS NO CITY AT ALL, Christoph Schwarz mezcla múltiples perspectivas sobre la mayor zona de expansión urbana de Viena. Comparten una crítica sentimental del crecimiento y una negativa romántica al progreso mientras enfrentan el inminente colapso ecológico, que nos parece más creíble que cualquier final feliz.
Sin disponibilidad de streaming, alquiler digital o salas en este momento.