Encarcelada de por vida en 2011 por matar a su marido, Sally Challen fue condenada por la decisión unánime del jurado. El resultado provocó poca sorpresa entre sus amigos y familiares, sin embargo, pruebas posteriores revelaron que Challen era víctima de control coercitivo por parte de su marido, quien controlaba su vida social y gastos. Con menos del 10% de apelaciones que anulan una condena, este documental es un caso convincente para la necesidad de una mayor sutileza en la ley y su informe.
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