

De niño, Leo pensaba que poseía, como un mago, el poder secreto de hacer que las cosas sucedieran. De joven, ciertamente sabe cómo hacer que las cosas sucedan con las mujeres. Pero como su mejor amigo Krantz le diría, "¿Por qué siempre haces preguntas a las que ya conoces las respuestas?" Leo cree firmemente en lo que inventa de un día para otro. Imágenes, impresiones, historias llenan su cabeza. Así es como es: la vida, para Leo, es solo un juego. Detrás de esta actitud infantil, se esconde la esencia misma de su propia búsqueda en la vida.
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