En octubre de 2006, el gobierno de EE. UU. decidió construir una valla de 700 millas a lo largo de su problemática frontera de más de 2000 millas con México. Tres años, 19 empresas de construcción, 350 ingenieros, miles de trabajadores de la construcción, decenas de miles de toneladas de metal y 3.000 millones de dólares después, ¿vale la pena? Cuando Arizona promulgó recientemente una de las leyes de inmigración más extremas del país, la administración Obama respondió presentando una demanda contra el estado. Este conflicto fue solo el último síntoma de un mayor problema nacional: la falta de una política de inmigración integral y viable en EE. UU. En su lugar, los legisladores han recurrido a una serie de medidas a medias, la más costosa de las cuales — la valla fronteriza entre EE. UU. y México — se extiende por el desierto 150 millas al sur de la capital del estado de Arizona.
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