Nuestra premisa es que el trabajo se ha convertido en un acto de autodestrucción. El vacuo jargon corporativo, las modas de gestión en constante cambio y la burocracia interesada que se disfraza de eficiencia han secuestrado el propósito del trabajo. El documental creativo The Happy Worker mostrará cómo hemos llegado a este punto y el comportamiento muy humano que nos ha llevado aquí. Queremos mostrar cómo se mantiene este sistema insano y qué nos impide llamar a las cosas por su nombre.
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