Cada cinco segundos muere un niño menor de diez años de hambre. Cada cuatro minutos una persona pierde la vista debido a la falta de vitamina A. Según las Naciones Unidas, 963 millones de personas -casi una de cada seis habitantes de nuestro planeta- padecen desnutrición grave. En la actualidad, el derecho a la alimentación es, sin duda, de todos los derechos humanos, el que se viola con mayor impunidad. Jean Ziegler argumenta que el hambre es causada por la injusticia humana y asegura que hoy en día el mundo podría producir suficientes alimentos para alimentar a la población mundial. Entre las principales causas de esta catástrofe, Ziegler señala la especulación en los mercados de valores, que fuerza a subir los precios de los cereales, y la aparición de los biocombustibles como nueva fuente de energía. Quemar alimentos para mantener a millones de coches en la carretera es un crimen contra la humanidad. El hambre no es un destino inevitable. Un niño que muere de hambre es asesinado. El orden mundial actual del capitalismo financiero globalizado no solo es letal, sino también absurdo. Quien especula con alimentos básicos mata a niños.
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