En esta "obra cinematográfica íntima y única", Toby Amies cruza la línea entre cineasta y cuidador, intentando hacer frente al extraño y divertido punto de vista del frágil excéntrico, Drako Zarharzar. Una historia de amor. Drako Oho Zaraharzar puede recordar haber posado para Salvador Dali y haber pasado tiempo con The Stones. Pero no puede recordar el día de ayer. Tras una grave lesión en la cabeza, Drako Zaraharzar sufre una terrible pérdida de memoria, puede acceder a recuerdos de antes de su accidente, pero no puede grabar nuevos. Como él lo expresa, "la máquina de grabación en mi cabeza no funciona". En consecuencia, y como antídoto contra la depresión, eligió vivir "completamente en el presente" según los extraños lemas que le fueron entregados mientras estaba en coma.
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