Microsoft se considera generalmente el dinosaurio de la era digital. Sin embargo, la corporación estadounidense es más poderosa hoy en día que nunca. El poder de su monopolio es más evidente en Europa: desde Finlandia hasta Portugal, desde Irlanda hasta Grecia, la tecnología de la información de cada administración estatal y sus instituciones (militares, policía, autoridades fiscales, etc.) se basa en programas de Microsoft. Dado que los sistemas digitales están expandiéndose y aumentando constantemente en importancia, los países se vuelven cada vez más dependientes de esta sola empresa. Esta dependencia causa unos costes en constante aumento y previene el progreso técnico en las autoridades estatales. Sigue sistemáticamente socavando las leyes europeas de contratación y competencia, lo que lleva inevitablemente a que la empresa tenga una influencia política abrumadora, mientras que expone los sistemas de TI estatales junto con los datos de los ciudadanos a un alto riesgo de seguridad técnica y política. ¿Está en juego la soberanía digital de Europa!
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