Prohibida en la Unión Soviética por su contenido "negativo" y nunca estrenada, Kalatozov se vio obligado a retirarse del cine durante siete años debido a esta película. La película pretende ilustrar el viejo proverbio "Por falta de un clavo, se perdió la batalla", mostrando cómo la inferior calidad de algo tan trivial como un clavo en la bota de un soldado conduce inexorablemente a la captura de un tren blindado. Kalatozov había pretendido demostrar la importancia crucial y universal de la eficiencia en la industria soviética, pero el gobierno decidió que su fábula daba una impresión negativa de las capacidades del Ejército Rojo.
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