Para los esquimales de Pond Inlet, un nuevo pueblo en la isla norte de Baffin donde han sido asentados por el gobierno canadiense, la vida del cazador seminómada ha dado paso a la del trabajador asalariado, en lo que parece ser un 'pueblo' prefabricado. Aunque la caza proporciona un suplemento importante a los ingresos de los esquimales, ahora es una actividad a tiempo parcial, y desde 1975 (diez años después del inicio del programa de vivienda del gobierno) nadie ha vivido todo el año en campamentos de caza. Para los habitantes mayores de Pond Inlet, la vieja forma de vida sigue siendo vívida (en 1935 solo 37 esquimales vivían en el pueblo) y sus recuerdos y reminiscencias forman parte de una poderosa declaración sobre la situación actual. Estas declaraciones toman la forma de monólogos, o comentarios dirigidos a amigos y familiares sobre los efectos de cincuenta años de contacto con los blancos.