El japonés Kiyoshi, de 18 años, ha estado viviendo en la cocina de la casa de sus padres durante 2 años. Sus padres no parecen poder comunicarse con él ya y se avergüenzan de él. Al mundo exterior pretenden que estudia en el extranjero. La única persona con la que Kiyoshi se comunica es su hermana pequeña. En internet tiene contacto con jóvenes que se han retirado de la sociedad y la vida familiar. Es con ellos con quienes habla sobre las cosas que más le ocupan, como tocar la batería, el sexo, los videojuegos, las películas, la vida y la muerte. Cuando Kiyoshi asusta a los invitados a cenar, la familia se ve empujada hacia una crisis.
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