"Este mundo del porno existe para hacer felices a todos", dice Touru Muranishi, de 49 años, el principal pornógrafo de Japón. Actuando como productor, director, camarógrafo y estrella, su lema es 'sexo real con mujeres reales en lugares reales'. A pesar de las estrictas leyes de censura de Japón, Muranishi ha tenido un éxito fenomenal, produciendo y emitiendo 15 películas al mes en su propio canal de satélite. Sus películas pornográficas de estilo documental ofrecen una fascinante visión del machismo en la tierra de la geisha. Los modelos de glamour con mucho maquillaje son un definitivo punto de rechazo. En su lugar, las mujeres deberían tener la cara de una 'princesa' y el cuerpo de una prostituta. Pero a pesar de la insistencia de Touru en el 'sexo real', sus películas muestran que en Japón, al igual que en el resto del mundo, los videos para adultos revelan fantasías masculinas, no el deseo femenino.