Los años 80 fueron el punto álgido de la participación de las fábricas en el campeonato de motociclismo de Grand Prix. Suzuki, Honda y Yamaha luchaban por la dominancia tecnológica en el mundo de alta potencia de los motores de 500cc de dos tiempos - y para montar estas bestias contrataban a los mejores pilotos del mundo. Los likes de Rainey, Schwantz, Lawson y Mamola luchaban por domar la potencia bruta y el manejo brutal de las motos construidas sin restricciones y sin ninguno de los modernos sistemas de ayuda al piloto que hacen que las máquinas de cuatro tiempos de MotoGP de hoy parezcan insípidas en comparación. Los pilotos podrían haber sido bien pagados por sus esfuerzos, pero, como muestra esta película, pagaron un alto precio por su fama y estrellato. Con una gran cantidad de excelentes tomas de acción de los archivos y entrevistas reveladoras y francas con muchos de los mejores pilotos, este increíble documental se centra en los hombres que tuvieron que montar lo inmontable.
Sin disponibilidad de streaming, alquiler digital o salas en este momento.