Además de demostrar las complejidades inesperadas de los caminos de vida individuales, THE WILD establece la posibilidad de que el "espacio cinematográfico" se convierta en una especie de "tercer espacio". Dos espacios aparentemente contrastantes se fusionan para construir un nuevo espacio. El primer espacio es el salón de una pareja jubilada. El segundo espacio se encarna en grabaciones Super 8 filmadas por el anciano durante sus numerosos viajes a África y Asia en los años 60, 70, 80 y 90. Las imágenes muestran animales exóticos que se proyectan directamente sobre las paredes y los muebles de la casa. El montaje de estos espacios diferentes no crea un límite más sucinto entre ellos, sino que ayuda a mezclar los dos espacios. En este fugaz momento de tercer espacio, limitado por el tiempo, se forma una nueva realidad cinematográfica.
Disponible en streaming y alquiler digital.