No hay olvido, compuesta por tres partes, cada una dirigida por un joven cineasta chileno obligado a huir de su país, trata sobre la difícil condición de los exiliados en un contexto político y social específico, en este caso, Quebec. La primera parte, titulada J'explique certaines choses, está en español con subtítulos en francés, y nos muestra con más precisión el estilo de vida de un grupo de chilenos. En Slowly, que forma la segunda parte, se nos plantea, a través de Lucía, una joven exiliada chilena, el problema de la integración en un nuevo entorno social. Finalmente, Jours de fer (Steel Blues), la tercera y única parte disponible en inglés, es un recordatorio cruel de la dura condición del hombre desarraigado que debe encontrar trabajo a toda costa para asegurar su supervivencia.
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