Basado en las ideas del filósofo ruso, Nikolai Fedorov, la película de Anton Vidokle se rodó en Siberia, Crimea y Kazajistán. Fedorov, como otros, creía que la muerte era un error, “porque la energía del cosmos es indestructible, porque la verdadera religión es un culto a los antepasados, porque la verdadera igualdad social es la inmortalidad para todos”. Fedorov fue uno de los Cosmo-Inmortalistas, una oleada de pensadores que surgieron en Rusia a finales del siglo XIX y principios del XX. Estos vincularon la Ilustración occidental con la ortodoxia rusa y las tradiciones filosóficas orientales, así como el marxismo, para crear una metafísica concretamente idiosincrásica. Para los cosmistas rusos, el cosmos no significaba el espacio exterior: más bien, querían crear “cosmos” en la tierra. “Construir una nueva realidad, libre de hambre, enfermedad, violencia, muerte, necesidad, desigualdad – como el comunismo”.
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