Desde el éxito de culto de Merci Patron!, el activista-periodista-cineasta François Ruffin se ha convertido en diputado. Aquí, intenta presentar una ley destinada a defender los derechos de lo que en Quebec se conocen como cuidadores, y nos muestra de paso cómo se elabora, debate, vota y... muere en el campo de batalla de la política francesa una ley cuya necesidad parece patente. Un documental conmovedor sobre la injusticia social que de alguna manera logra hacernos reír a carcajadas mientras nos indignamos. Y también llorar por la belleza de todo, gracias a la sensibilidad humanista del director y a un hábil juego entre la realidad y la ficción.
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