En un triángulo amoroso siempre hay tres participantes: el torturador, el salvador y la víctima, que cambian de roles según la situación. No hay espacio para condenar a nadie, no hay derecho ni culpa. Una traición puede ocurrir con cualquiera. Margo admite a su marido George que lo traicionó con su alumno Anton. Su confesión cambia la vida de tres personas. Al principio parece que es una historia habitual, pero gradualmente surge que todo lo que le sucede a Margo tiene un significado más profundo. Comienza a entender a Dios, la familia y el amor. Empieza a darse cuenta de cómo estos valores se corresponden con el mundo oriental, donde creció, y con el mundo occidental donde ahora vive.
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