Unmade in China sigue al director estadounidense Gil Kofman mientras viaja a Xiamen, China, para dirigir el primer thriller de la República. Una vez allí, descubre que el viejo dicho de hacer una película tres veces, una en la escritura, una en el rodaje y una en el montaje, es en realidad justo lo contrario en su país anfitrión, donde su película es desmontada tres veces. Sin dejarse amedrentar por su incapacidad para hablar o entender el idioma mandarín, Kofman dirige a sus actores frecuentemente rehechos a través de un traductor, mientras la censura gubernamental y los constantes malentendidos culturales secuestran su guión y descarrilan la producción. Al igual que El hombre de La Mancha ambientado en la China comunista, nunca ha habido una película como esta.