En esta guerra económica, prometida hace muchos años y que avanza como una bulldozer, ¿existe todavía un estallido de imaginación que ofrezca resistencia? Obligados a elegir entre las migas de un empleo precario y la escasa caridad que aún ofrece el sistema, algunos abandonan la sociedad de consumo para reclamar sus vidas. “¡Ni explotación ni limosnas!”, exclaman muchos de ellos. Han elegido otro camino, el de la autonomía, de elegir conscientemente emprender ciertas actividades, y de unirse con otras personas de mentalidad similar.
Sin disponibilidad de streaming, alquiler digital o salas en este momento.