Emir Kusturica se ve a sí mismo como un músico de rock y cree que se convirtió en un cineasta famoso en todo el mundo por pura casualidad, ya que solo rueda sus películas entre giras de conciertos con la banda "No Smoking Orchestra". En estos pequeños puntos de tiempo consigue "Palmas de Oro" en Cannes, "Leones de Oro" en Venecia, construye sus propios pueblos, una central eléctrica y una pista y lamenta no haberse convertido en un futbolista profesional. La propia vida de Kusturica es muy similar a sus películas, donde los zapatos se pulen con gatos, la muerte se trata como una historia de la prensa sensacionalista, y la vida es un milagro...
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