El año 1988 en Estonia fue excepcional: sorprendió a todos que de repente se permitieran los símbolos nacionales; se dirigieron expresiones de falta de confianza hacia los líderes del Partido Comunista y el gobierno estonio; se fundaron el Frente Popular de Estonia y el Movimiento Verde Estonio, pero también el Intermovimiento (el Movimiento Internacional de los Trabajadores de la República Socialista Soviética Estonia). La Sociedad de Patrimonio Estonio restauró los monumentos de la Guerra de Independencia; se revelaron los hechos sobre crímenes de guerra durante el régimen estalinista y, ¡imagina! - los representantes de la República Estonia se opusieron a las autoridades centrales en Moscú. Los acontecimientos en Estonia atrajeron la atención internacional. ¿Es todo esto posible en un estado totalitario? Esta crónica documental ofrece una interpretación plausible de los acontecimientos que tuvieron lugar en Estonia en 1988, de los cambios en la vida de la gente y el despertar después de un período de oscuridad de 48 años.
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