Kenza ha vivido sola desde la muerte de su marido, una mujer de 60 años. Todos sus hijos están casados y tienen preocupaciones que han hecho disminuir sus visitas a su hogar con el tiempo. Para mantener a los hijos en constante contacto con su madre, acordaron darle un teléfono móvil. Kenza, que quería ver a sus tres hijos todos los días, no se convenció de esta solución, porque cree que los cónyuges de sus hijos son los dueños de la idea y la decisión. Los tres hijos no pudieron equilibrar las necesidades de su pequeña familia con su madre, que necesitaba su ayuda y cuidado, así que decidieron encontrar un marido adecuado para ella.
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