Ranma ½
“La serie que encabeza nuestro ranking debutó en 1989 con una propuesta que fusionaba combat de artes marciales con un humor absurdo e irreverente. Su capacidad para alternar secuencias de acción genuinamente tensas con gags de transformación corporal sin que uno anule al otro la sitúa en un lugar singular dentro de la animación de la década. Ese equilibrio, ese tono juguetón que nunca traiciona la emoción de fondo, es lo que le otorga permanencia.”
Cosmos: Un viaje personal
“La serie de Carl Sagan define el documental televisivo de la década. Estrenada en 1980, combina rigor científico con una prosa poética que convierte la astrofísica en experiencia emocional. Su capacidad para hacer accesible lo complejo, sin condescendencia, la sitúa como referente ineludible de los ochenta. Un viaje que trasciende la pantalla.”
Robotech
“Esta serie de animación japonesa revolucionó el género al fusionar mecha, drama bélico y narrativa serializada cuando eso era excepcional en televisión. Su ambición narrativa y la capacidad para sostener arcos dramáticos complejos durante 85 episodios la posicionan como referencia ineludible de los ochenta, donde pocas producciones se atrevían a tanta profundidad temática en el formato semanal.”
Los Caballeros del Zodiaco
“La serie que llegó en 1986 capturó la esencia del anime ochentero: combinar mitología clásica con una progresión narrativa sostenida que no sacrifica el drama por la acción. Su fortaleza radica en construir personajes con arcos genuinos mientras mantiene la épica de los enfrentamientos. Esa búsqueda de equilibrio entre lo intimista y lo grandilocuente la define dentro de su generación.”
Dragon Ball Z
“El anime que cerró la década transformó el género de acción oriental. Su llegada en 1989 marcó un antes y después: combates extensos pero tensionantes, personajes que evolucionan mediante entrenamientos brutales, y una obsesión por superar límites que resonó globalmente. Aquí la espectacularidad no es ornamento sino columna vertebral narrativa. Una serie que entendió que el verdadero drama reside en la anticipación del enfrentamiento.”
Star Trek: La nueva generación
“La apuesta de Rick Berman por rejuvenecer la franquicia en 1987 funcionó gracias al carisma de Patrick Stewart y a un guión que equilibraba aventura episódica con reflexión filosófica. Su capacidad para explorar dilemas éticos sin caer en el moralismo la consolida como referente innegable de la ciencia ficción televisiva de la década.”
Seinfeld
“Aunque solo lleva un año en pantalla, esta serie ya definió el tono de la comedia de los noventa: observacional, ácida, sin moralejas. Su genialidad radica en convertir lo trivial en épico, donde una discusión sobre botones de abrigo o tipos de pan genera situaciones hilarantes. Seinfeld cierra los ochenta como promesa de una revolución cómica que apenas comienza.”
Aquellos maravillosos años
“La serie que cerró los ochenta supo cristalizar la nostalgia antes de que fuese moda. Con su mirada tierna pero sin ingenuidad, retrata la adolescencia como territorio de descubrimientos cotidianos. La ironía narrativa de su protagonista, esa voz en off que reflexiona sobre lo vivido, convierte momentos triviales en arqueología emocional. Así logró ser simultáneamente comedía familiar y drama genuino, sin jamás caer en la cursilería.”
Dragon Ball
“El anime que revolucionó el shonen en Occidente llega a esta década como fenómeno inevitable. Estrenada en 1986, consigue lo que pocas series animadas lograban entonces: combinar aventura infantil con combates coreografiados con precisión, donde cada encuentro se despliega como un torneo de estrategia pura. Su capacidad para mantener la tensión sin abandonar la ligereza la convierte en referente.”
ThunderCats
“Esta aventura de 1985 captura el espíritu desenfadado de la animación ochentera: una premisa delirante (felinos humanoides exiliados en el espacio) ejecutada con convicción absoluta. Su mezcla de ciencia ficción cósmica y fantasía épica, junto a un diseño visual inconfundible, la consolida como referente del género que trascendió la pantalla. Acción pura sin pretensiones, pero con un universo tan cautivador que perdura.”
El Cuentacuentos
“Esta producción de 1988 destaca por su apuesta híbrida única: mezcla actores reales con marionetas para revitalizar cuentos europeos atemporales. Dentro de la década, representa una rara fusión entre lo familiar y lo onírico, donde la fantasía no se disculpa sino que abraza su naturaleza teatral. Su tono no busca verosimilitud sino resonancia mitológica, renovando relatos ancestrales para la audiencia infantil sin condescendencia.”
Chespirito
“El genio de Gómez Bolaños para construir humor sin diálogos subordinados la sitúa entre los grandes referentes cómicos de la década. Su formato de sketches permitía experimentación constante en lenguaje físico y absurdo situacional, alejándose de los convencionalismos televisivos de la época. Una demostración pura de que la comedia transcendía fronteras idiomáticas cuando el talento era genuino y la ejecución impecable.”
Los Halcones Galacticos
“Esta serie de animación japonesa de 1986 merece estar aquí por su particular mezcla de aventura galáctica y humor desenfadado, elementos que la separan de la ciencia ficción más solemne de la década. La premisa del equipo reclutado contra Monstruón funciona como excusa para desplegar creatividad en diseño de personajes y transformaciones mecánicas. Lo que la distingue es su tono lúdico sin renunciar a la acción, capaz de mantener tensión narrativa mientras se burla de sus propias convenciones del género.”
Agatha Christie: Poirot
“La adaptación televisiva que David Suchet protagoniza llega tardía a los ochenta, pero con un refinamiento que pocas series policiacas de la década alcanzaron. Su apego escrupuloso a los textos de Christie y la elegancia visual de sus investigaciones la distinguen en un corpus dominado por procedurales más ásperos. Poirot convierte cada crimen en un ejercicio de lógica teatral, donde el método importa tanto como el desenlace.”
Super Agente Cobra
“Esta serie de animación de 1982 define el espíritu aventurero de la década con un protagonista complejo: un pirata espacial que huye de su pasado mediante reinvención radical. Su genio reside en fusionar ciencia ficción hard con noir urbano, creando una atmósfera melancólica dentro de la acción frenética. Cobra permanece como referencia ineludible del anime ochentero porque equilibra sofisticación narrativa con entretenimiento visceral, algo raramente conseguido en su época.”
El Puño de la Estrella del Norte
“La serie de animación post-apocalíptica que irrumpe en 1984 es un referente ineludible de la década. En un mundo devastado donde el agua es poder, el manga adaptado despliega una violencia cruda y una brutalidad estética que rompió con la ingenuidad del anime anterior. Su dureza narrativa y dirección despiadada la distinguen como obra fundamental de la ciencia ficción televisiva ochentera.”
Enano rojo
“Esta comedia británica de 1988 llegó a los ochenta para reinventar la ciencia ficción televisiva con humor absurdo. Enano Rojo se destaca por su irreverencia mordaz y su capacidad de mezclar lo grotesco con lo íntimo: tres millones de años de soledad cósmica nunca fueron tan cómicos. Su genialidad radica en mantener el delirio sin perder la ternura entre personajes imposibles.”
Las aventuras de Sherlock Holmes
“Esta miniserie de Granada Television se aposenta en la década con una fidelidad casi arqueológica a los relatos de Conan Doyle, evitando las tentaciones del melodrama ochentero. Su verdadera fortaleza reside en la sobriedad victoriana de la puesta en escena y en cómo destila el ingenio deductivo sin necesidad de efectismos baratos. Pertenece aquí porque demuestra que la serialidad británica de los ochenta podía ser inteligente sin renunciar al entretenimiento puro.”
Historias de la cripta
“Llegó a la televisión en 1989 para rescatar la antología de terror con la misma inteligencia que Rod Serling desplegó décadas atrás. Lo suyo no es solo asustar: es burlarse del miedo mientras lo cuenta, equilibrando el misterio con un humor corrosivo que jamás traiciona la tensión. Un anacronismo perfecto en la televisión de esos años.”
Los Simpson
“Estrenada en el último tramo de la década, esta serie de animación revolucionó el género familiar con su ingenio ácido y su capacidad para combinar humor absurdo con crítica social genuina. Su éxito radica en que logra ser simultáneamente accesible para toda la familia y profundamente subversiva, algo que pocas comedias consiguen mantener sin caer en la condescendencia.”
Only Fools and Horses
“La comedia británica de los ochenta necesitaba de esa torpeza adorable que solo los hermanos Trotter podían ofrecer. Aquí el timing es impecable, los diálogos cómicos sin pretensión y esa capacidad de hacer reír mientras se cuenta la vida real de personajes que no tienen nada. Una serie que envejece bien porque nunca pretendió ser más de lo que era.”
A través del tiempo
“Esta serie de ciencia ficción llegó al final de la década con una premisa ambiciosa: convertir cada salto temporal en un drama humano genuino. Más allá del espectáculo de viajar entre épocas, lo que la distingue es cómo ancla la angustia existencial del protagonista en conflictos emocionales reales. Su capacidad para mezclar aventura conceptual con vulnerabilidad personal la consagró como referencia del género.”
La víbora negra
“Esta serie británica de 1983 merece su presencia entre las mejores de la década por revolucionar la comedia de televisión con un humor inteligente y corrosivo. Su genio radica en convertir la incompetencia y la ambición fracasada en material de risa sostenida, sin depender de muletillas fáciles. El cinismo despiadado de su protagonista y la precisión de sus guiones la distinguen como referencia obligada del cómico televisivo ochentero.”
Dr. Slump: Las Travesuras de Arale
“Esta serie de 1981 es pura inventiva desenfrenada: Akira Toriyama lleva el anime de aventuras hacia territorio absurdo sin perder coherencia narrativa. Arale y el doctor Norimaki funcionan como un dúo cómico de precisión quirúrgica, donde los gags ciencia ficción fluyen sin artificio. En los ochenta, cuando la animación nipona aún buscaba su identidad internacional, esta propuesta se permitía el lujo de ser completamente ella misma: hilarante, extraña y sorprendentemente tierna.”
Kido Keiji Jiban
“Esta tokusatsu de 1989 encarna el espíritu de aventura ciencia ficción que definió la década. La serie transforma a un policía asesinado en un ciborg vengador, mezclando justicia urbana con tecnología especulativa sin perder nunca el pulso narrativo. Su ejecución mantiene ese equilibrio entre acción fuerte y drama emocional que distingue a las mejores producciones nipones de los ochenta.”

























