Tiene una premisa de suspenso interesante y varias escenas de tensión bien logradas, pero deja demasiados cabos sueltos. En historias donde el misterio es el motor principal, necesitas entender qué está pasando y por qué, y aquí las respuestas nunca terminan de llegar. La película construye preguntas constantemente, pero no sabe cerrarlas. Adam Scott entrega una actuación sólida y ayuda a sostener la tensión, pero al final todo se cae un poco porque la historia simplemente no explica lo suficiente.