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Spider-Man: Homecoming es, para mí, una propuesta entretenida y funciona bien dentro del género de superhéroes.
Tom Holland aporta algo fresco a Spider-Man. Su interpretación funciona particularmente bien con el tono más juvenil de esta película, y el humor acompaña la historia sin sonar del todo fuera de lugar.
Michael Keaton es uno de los aspectos que más disfruté. Su presencia aporta algo especial a la película y también cierta nostalgia personal. Esa perspectiva me parece interesante.
La presencia de Tony Stark también suma. Iron Man es uno de los personajes más emblemáticos de este universo y su participación ayuda a conectar esta nueva versión de Spider-Man con algo mucho más grande.
La mayor distancia la tengo con MJ. Zendaya es una actriz que puedo apreciar mucho más en otros trabajos, como Dune o Challengers, pero nunca he conseguido conectar con sus personajes en estas películas. También puede haber un componente generacional en esa desconexión.
La temática funciona, el humor funciona y la película sabe entretener. Sin embargo, no encuentro aquí la ambición narrativa de No Way Home ni suficientes elementos cinematográficos o emocionales que la lleven más lejos para mí.
Eso no significa que sea una mala película. Simplemente se queda, principalmente, en un entretenimiento bien ejecutado dentro de un género con el que normalmente tengo poca conexión.
Para los amantes de Spider-Man y del cine de superhéroes, definitivamente la recomiendo. Para mí, es una película que cumple con lo que busca.