Esta película toma la ciencia ficción y la lleva a un lugar más íntimo, menos sobre la humanidad como masa y más sobre lo que nos hace seres vivos en el universo. Es una historia cálida, emocional, con un balance muy fino entre humor y sensibilidad, donde cada tono cae donde tiene que caer. Visualmente es atractiva, creativa y se siente viva. Ryan Gosling cumple con una actuación sólida que sostiene todo el viaje. Es de esas películas que conectan con el corazón y te hacen repensar lo importante de ser cercano, de ser bueno. Es una sopita caliente.