Retrato · Redacción Cinalis · 31 de julio de 2026

Alejandro González Iñárritu: el mexicano que domó la fatalidad

Del caos coral de Ciudad de México a un Óscar tras otro, el cineasta convirtió el dolor y el azar en su sello inconfundible.

Alejandro González Iñárritu: el mexicano que domó la fatalidad
Es el primer mexicano en ganar dos Óscar consecutivos a la mejor dirección, una hazaña que antes solo lograron John Ford y Joseph L. Mankiewicz.

Hay directores que se reconocen por un plano y otros que se reconocen por una herida. Alejandro González Iñárritu (Ciudad de México, 15 de agosto de 1963) pertenece a la segunda estirpe. Cineasta, guionista, productor y también compositor, construyó una obra donde el azar, la culpa y la supervivencia son casi personajes, y lo hizo con tal intensidad que la Academia terminó rindiéndose ante él: cinco premios Óscar sobre la repisa lo confirman como uno de los directores mayúsculos de su generación.

Su nombre viaja acompañado de otros dos: Guillermo del Toro y Alfonso Cuarón. Juntos son "Los Tres Amigos del Cine", un trío mexicano que reescribió las reglas del prestigio internacional desde una periferia que dejó de serlo. Pero si algo distingue a Iñárritu dentro de ese grupo es su relación frontal con el sufrimiento: rara vez esquiva el golpe, casi siempre lo mira de frente.

La tesis es sencilla. Iñárritu es el cineasta de la fatalidad organizada, el que toma vidas dispersas y las hace chocar hasta que el destino queda al desnudo. Y su carrera es la crónica de cómo esa obsesión pasó del retrato coral a la proeza técnica sin perder nunca su nervio moral.

De Ciudad de México al mundo

Antes del cine estuvo la televisión: Iñárritu dirigió episodios de la serie La hora marcada a finales de los ochenta, un campo de pruebas temprano. Pero el estallido llegó con Amores Perros en el año 2000, donde un fatal accidente automovilístico en Ciudad de México enlaza trágicamente las vidas de tres personas: el joven Octavio y su perro de pelea, el publicista Daniel y la modelo Valeria. Aquella estructura fragmentada, brutal y compasiva a la vez, presentó de golpe una voz ya madura.

Lo que siguió fue una trilogía no declarada sobre la muerte y el azar. En 21 gramos (2003), un profesor universitario que necesita un trasplante de corazón, una mujer que arrastra un pasado de drogas y alcohol y otras vidas quebradas convergen en un relato descoyuntado en el tiempo. Y en Babel (2006), un solo disparo en el desierto de Marruecos desencadena una reacción en cadena que conecta cuatro grupos de personas repartidos entre Marruecos, Túnez, México y Japón. Ese año, Cannes le entregó el premio al mejor director. El cine de Iñárritu había dejado de ser una promesa para volverse un método.

La consagración: del dolor íntimo a la proeza formal

Con Biutiful (2010) redujo la escala sin bajar la intensidad. Uxbal, padre abnegado e hijo desamparado, intermediario de la sombra en una Barcelona invisible, siente que la muerte lo ronda e intenta encontrar la paz y proteger a sus hijos. Es Iñárritu en modo cámara íntima, atento al desamparo cotidiano.

El salto siguiente fue de otra naturaleza. Birdman o (la inesperada virtud de la ignorancia) (2014) sigue a un actor célebre por haber encarnado a un superhéroe que intenta redimirse montando una obra en Broadway. La película le valió tres Óscar —dirección, guion original y mejor película—, convirtiéndolo en el primer cineasta mexicano en dirigir una ganadora del premio a la mejor película.

Y luego llegó la resistencia física de El renacido (2015): el explorador Hugh Glass, atacado por un oso y dado por muerto por su propia partida de caza, sobrevive a un invierno inclemente y a la traición de John Fitzgerald guiado por la determinación y el amor de su familia. Ese Óscar a la dirección lo hizo el primer mexicano y el tercer cineasta en ganar dos años consecutivos en esa categoría en seis décadas, después de John Ford (1940-1941) y Joseph L. Mankiewicz (1949-1950). Su cosecha total incluye cuatro Globos de Oro y tres BAFTA.

El regreso a casa

Después de la epopeya vino la introspección. BARDO, False Chronicle of a Handful of Truths (2022) es descrita como una comedia nostálgica en el marco de un viaje épico, la crónica de un periodista y documentalista mexicano que regresa a su país para enfrentarse a su identidad, sus afectos familiares y la absurdidad de sus memorias. Es su película más personal y también la que más divide, con una nota mundial de 6,8 sobre un puñado de votos que aconseja tomar la cifra con cautela.

En los márgenes, Iñárritu ha participado en obras colectivas —11'09''01 - 11 de septiembre (2002), el corto Polvorín (2001) y el mosaico A cada uno su cine (2007)— y hasta se dejó ver ante la cámara en el documental sobre el cambio climático Planeta Tierra: ¿Somos historia? (2016).

Su obra en Cinalis

TítuloTipoAñoPapelMundo /10
Amores PerrosPelícula2000Director7,6
21 gramosPelícula2003Director7,3
BabelPelícula2006Director7,2
BiutifulPelícula2010Director7,2
Birdman o (la inesperada virtud de la ignorancia)Película2014Director7,4
El renacidoPelícula2015Director7,5
BARDO, False Chronicle of a Handful of TruthsPelícula2022Director6,8

Qué ver primero

Si nunca has entrado en su cine, empieza por Amores Perros: es la puerta a todo lo demás, la película donde el azar y el dolor ya funcionan como un reloj y donde su energía está intacta. Con una nota mundial de 7,6, es también uno de sus títulos mejor valorados en estos datos.

Después, salta a Birdman o (la inesperada virtud de la ignorancia) para ver al Iñárritu virtuoso y burlón, el que se llevó tres Óscar riéndose de la fama y del teatro.

Y si buscas puro cine de resistencia, El renacido es la experiencia límite: naturaleza, venganza y supervivencia filmadas hasta el agotamiento. Tres títulos, tres versiones de un mismo autor obsesionado con lo que nos rompe y lo que nos mantiene en pie.

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