David Frankel: el artesano de las emociones adultas que domó a Miranda Priestly
Del Emmy por 'Band of Brothers' al fenómeno de 'El diablo viste de Prada', un director que entiende a los personajes maduros mejor que casi nadie en Hollywood.
“Frankel ganó un Emmy por 'Band of Brothers' y un Óscar al mejor cortometraje por 'Dear Diary'; su verdadero talento, sin embargo, está en filmar a gente adulta tomando decisiones difíciles.”
Hay directores que buscan la firma visual, el plano imposible, la marca de autor que se reconoce a kilómetros. Y luego está David Frankel, nacido en Nueva York en 1959, que pertenece a una estirpe distinta: la del artesano que se pone al servicio de la historia y de los actores, y que confía en que la emoción bien administrada vale más que cualquier alarde. Es el hombre que convirtió una comedia sobre el mundo de la moda en un clásico moderno y que, dos décadas después, vuelve a ese mismo universo con la secuela más esperada del cine comercial reciente.
Su currículum guarda una sorpresa para quien solo lo asocie a la comedia romántica de estudio: Frankel ganó un premio Emmy por dirigir dos episodios de la miniserie Band of Brothers (2001) y, antes, un Óscar al mejor cortometraje de ficción por Dear Diary (1996). No es, por tanto, un recién llegado ni un director de encargo sin pedigrí. Es alguien que ha sabido moverse entre el prestigio televisivo, el reconocimiento de la Academia y el cine popular sin perder el pulso.
La tesis es sencilla: Frankel es un especialista en emociones adultas. Sus mejores películas hablan de matrimonios en crisis, de duelos imposibles, de gente madura que se juega la vida en decisiones que parecen pequeñas. Y lo hace con un pudor que huye del subrayado.
De Miami a Runway
Su debut en el largometraje fue Miami (1995), una comedia sobre una redactora publicitaria que duda ante una propuesta de matrimonio mientras descubre las infidelidades de su propia familia. Ya asomaba ahí una obsesión que atravesaría toda su carrera: los vínculos afectivos, las lealtades que se rompen, la dificultad de comprometerse. No fue un éxito, pero sirvió de campo de pruebas.
El salto definitivo llegó en 2006 con El diablo viste de Prada. La historia de Andy Sachs, la recién graduada desaliñada que aterriza como ayudante de la tiránica y elegantísima Miranda Priestly en la revista Runway, se convirtió en un fenómeno. Frankel entendió que aquello no era solo una comedia sobre trapos: era un relato sobre ambición, mentoría, sacrificio y el precio de encajar en un mundo que te desprecia. La comunidad de Cinalis lo respalda con un notable 8,2 sobre 10, y solo un 10 % de quienes la votaron confiesan que la detestan.
El cronista de la madurez
Lo que vino después consolidó su territorio. En Una pareja de tres (2008) usó la anarquía de un labrador incontrolable para retratar los altibajos de un matrimonio joven; el perro es la excusa, pero el tema es la vida en pareja y sus renuncias. En Si de verdad quieres... (2012) fue aún más lejos: Meryl Streep y Tommy Lee Jones interpretan a un matrimonio de más de treinta años que se somete a una terapia intensiva para decidir si continúan juntos o se separan. Es probablemente su película más valiente en lo temático, un drama de intimidad sin red.
Frankel también coquetea con la comedia coral en El gran año (2011), donde Steve Martin, Jack Black y Owen Wilson compiten por avistar el ave más rara de Norteamérica en plena crisis vital, y con el drama de gran presupuesto en Belleza oculta (2016), con Will Smith como un publicista destrozado por una tragedia personal. Más recientemente, en La fórmula ganadora de Jerry y Marge (2022) volvió a lo que mejor se le da: una pareja mayor, un golpe de suerte y una comunidad que revivir. Incluso su incursión biográfica, Un talento increíble (2013) sobre el cantante Paul Potts, encaja en su interés por las personas comunes que se atreven a más.
El regreso a Prada
En 2026 llega El diablo viste de Prada 2, y no es un capricho nostálgico. La premisa demuestra que Frankel sigue afinado con los tiempos: Miranda Priestly, cerca de la jubilación, se enfrenta a su antigua asistente Emily —hoy ejecutiva rival— en una guerra por los ingresos publicitarios mientras la prensa impresa agoniza. Es, de nuevo, un relato adulto sobre poder, relevo generacional y supervivencia. La comunidad de Cinalis ya la ha coronado como su título mejor valorado y más votado del director, con un 8,2 sobre 10 y un 47 % de espectadores que la aman frente a un 3 % que la rechaza.
Sus películas según la comunidad de Cinalis
| Película | Año | Papel | Cinalis /10 | Votos | Mundo /10 |
|---|---|---|---|---|---|
| El diablo viste de Prada 2 | 2026 | Director | 8,2 | 60 | 7,1 |
| El diablo viste de Prada | 2006 | Director | 8,2 | 10 | 7,4 |
| Belleza oculta | 2016 | Director | — | — | 7,2 |
| Una pareja de tres | 2008 | Director | — | — | 7,2 |
| Si de verdad quieres... | 2012 | Director | — | — | 6,3 |
| El gran año | 2011 | Director | — | — | 6,0 |
| La fórmula ganadora de Jerry y Marge | 2022 | Director | — | — | 7,4 |
| Miami | 1995 | Director | — | — | 5,2 |
Qué ver primero
Si solo tienes una noche, empieza por El diablo viste de Prada: condensa todo lo que Frankel sabe hacer —personajes con capas, humor con veneno y emoción sin trampa— y es la puerta de entrada natural a su cine.
Si quieres medir su ambición dramática, ve directo a Si de verdad quieres..., su retrato más honesto de un matrimonio en la encrucijada, sostenido por Streep y Jones.
Y para quien quiera llegar preparado a la secuela, El diablo viste de Prada 2 es la prueba de que el director no ha perdido el olfato para las historias de gente adulta que aún tiene mucho que perder.









