Hans Jürgen Syberberg creció en la ciudad de Demmin, tema de su película actual. La historia de la ciudad, en la que tuvo lugar un suicidio masivo con cientos de muertes al final de la Segunda Guerra Mundial, desempeña un papel importante. En su película, Syberberg documenta sus intentos, iniciados hace décadas, de restablecer la plaza central del mercado de Demmin como un lugar de comunidad. Un café fue revivido donde la gente podía ver películas, beber café y cantar juntos. Incluso dos despachos de arquitectos presentaron planes concretos para un rediseño de la plaza. El compromiso de Syberberg no pretende restaurar las "antiguas condiciones", sino devolver a un lugar y a una comunidad su centro perdido.
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