Es 2014 y el multimillonario tecnológico Elon Musk presenta sus planes para un coche autónomo ante un público entusiasta. Lo que los consumidores no saben es que la función "piloto automático" de Tesla está lejos de estar lista para la carretera, y los nuevos propietarios están siendo utilizados para mejorar el software proporcionando sus datos. Un accidente mortal en Florida desencadena un largo proceso judicial para hacer que Tesla rinda cuentas. Y no es el único incidente. Imágenes impactantes de cámaras de salpicadero y cámaras de seguridad muestran la brutalidad de los coches de Tesla que frenan o aceleran repentinamente —y los accidentes que siguen—. Luego, un empleado filtra miles de documentos que contienen quejas de los usuarios.
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