Sasha tiene una casa en el pueblo de Blahodatne y una esposa cariñosa y convencional. Están esperando su segundo hijo. Están pagando el préstamo de un gran frigorífico y sueñan con ahorrar algo de dinero para una caldera de gas. En un futuro lejano planean comprar un coche de bajo coste y viajar a Crimea. Para hacer realidad esos modestos sueños, Sasha tuvo que desarrollar un sofisticado esquema de fraude ilegal. Accidentalmente, el esquema de Sasha es descubierto. Parece que el viaje a Crimea va a tener que posponerse.
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