En Impulsators, Robakowski rechaza la forma de cine narrativo y la función representacional en el espíritu de sus manifestaciones radicales contra el carácter ilusorio del cine tradicional en la década de 1970, como por ejemplo Test, Test II. Al igual que Impulsators, esas películas no cinematográficas surgieron como resultado de la perforación del material cinematográfico, que así deja pasar de manera deseada la luz del proyector, que a su vez se "fija" en la retina y produce imágenes posteriores. El movimiento del material cinematográfico genera un parpadeo vivo dirigido directamente al cuerpo del espectador, por encima de su imaginación. Sumergido en el ritmo trance, el impulsador se convierte en una nueva fuerza psicofísica.
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