Este cortometraje forma parte del trabajo experimental y documental de Karpo Aćimović Godina en el cine yugoslavo de la década de 1970. Amplía su interés en las identidades regionales, las minorías y las huellas visuales que diferentes culturas han dejado en el territorio yugoslavo. La película ofrece un viaje a través de ejemplos de arquitectura, decoración y objetos relacionados con la tradición islámica en la antigua Yugoslavia, como mezquitas, elementos ornamentales y caligrafía. Explora cómo este arte se ha integrado en la historia de la región y en la vida diaria de las comunidades que lo produjeron. Se trata de una película observacional, sin una trama dramática, que funciona principalmente como un "ensayo visual" sobre la cultura material del islam en un contexto balcánico. El tono es analítico y contemplativo, más cercano a un estudio cultural o a un inventario poético.
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