A finales de los 80 y principios de los 90, el pasatiempo favorito de Norteamérica era coleccionar tarjetas de béisbol. La gente invertía millones en este juego de tesoro de piratas, poniendo su oro en perfectas condiciones en fundas de plástico, cerrándolo y esperando que su valor siguiera aumentando año tras año. Desafortunadamente, esta casa de cartas pronto se derrumbaría, dejando los trozos de cartulina junto con las esperanzas y sueños de padres e hijos sin valor. Stu Stone era uno de esos hijos, y su relación con su padre Jack, que estaba en el negocio de las tarjetas, se desmoronaría con la industria. 25 años después, Stu está en una misión para descubrir por qué sus queridas tarjetas de béisbol no valen más que los recuerdos que contienen de una infancia feliz. Lo que no planeó encontrar, sin embargo, fue la tarjeta más esquiva de todas, su padre Jack.
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