Es una historia que comienza hace mucho tiempo. A principios de la década de 2000, un joven artista de cómics decidió contar historias a través de dibujos, lejos de los cánones de los cómics mainstream. Lo hizo bajo la bandera del DIY y el intercambio: pequeños cuadernos grapados, fotocopiados, encuadernados y enviados directamente. En esas tiras, suspendidas entre la anticipación y la memoria, las historias tratan sobre vidas que se cruzan, amistades, amor, estudiantes de fuera de la ciudad, la desorientación antes de crecer, fanzines y discos autoproducidos. En el fondo, la indolencia silenciosa de las provincias. Ese joven artista de cómics se convirtió en Alessandro Baronciani, ahora una de las figuras destacadas de los cómics de autor italianos, y ese proyecto fue "Una storia a fumetti".
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