Con motivo de la inauguración del famoso "Riesenrad" de Viena, se organizó un concurso para la mejor opereta. Un checo, Jára Cimrman, también presentó su obra, una ambiciosa creación de siete horas titulada "Proso". Debido a lo que quizás fue su único rasgo negativo, una ligera tacañería, no envió la partitura por correo certificado, lo que permitió a Franz Lehár, Johann Strauss, Oskar Nedbal y otros miembros del jurado literalmente despedazar la brillante opereta. Después de muchas décadas, un equipo de cimrmanólogos checos ha demostrado que el autor de las mundialmente famosas melodías de Die Fledermaus, Polská krev y muchas otras operetas es el olvidado Pojizeřan Cimrman.
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