El Niño Extraordinario aplica su estilo en desarrollo a una amplia comedia slapstick. Sus amigos de las películas anteriores y el propio director interpretan una farsa tumultuosa sobre un bebé crecido que le roba los puros a su padre. Todos hacen payasadas de manera hilarante. La película podría considerarse como otro ejemplo de la noción romántica del artista como un niño monstruoso o inadaptado, o una parodia de la misma, más que como una declaración confesional personal que se ve con tanta frecuencia en estos movimientos cinematográficos.
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