
Esta película toma la ciencia ficción y la lleva a un lugar más íntimo, menos sobre la humanidad como masa y más sobre lo que nos hace seres vivos en el universo. Es una historia cálida, emocional, con un balance muy fino entre humor y sensibilidad, donde cada tono cae donde tiene que caer. Visualmente es atractiva, creativa y se siente viva. Ryan Gosling cumple con una actuación sólida que sostiene todo el viaje. Es de esas películas que conectan con el corazón y te hacen repensar lo importante de ser cercano, de ser bueno. Es una sopita caliente.

Se siente recargada de mini historias que compiten entre sí. Pasa de todo, pero muchas referencias a los videojuegos quedan vacías porque no empujan la trama. A diferencia de la primera, aquí la historia se siente desordenada, sin una lógica clara. Los personajes principales pierden propósito y todo termina siendo una mezcla de cosas ocurriendo al mismo tiempo, más ruido que dirección.

Esta película me hizo papilla. Tiene una premisa directa sobre el valor de la amistad, el duelo y sobre lo que dejamos en otros cuando nos vamos, pero en verdad termina por ser una carta de amor a los perros como testigos silenciosos de lo que somos y padecemos. Es íntima, humana y muy honesta. De esas que no buscan hacerte llorar, pero igual lo logran. Si has querido a alguien de verdad, esta película te va a tocar. Vayan a verla, está en Paramount+

No Other Choice es una historia que demuestra que no todo necesita un plop twist para ser cautivante. Una sátira con un humor atinado, donde situaciones serias se vuelven graciosas sin forzarlas. La fotografía es sólida, los encuadres y movimientos de cámara son muy originales y las transiciones están ejecutadas con una precisión brutal. Se toma su tiempo para construir a los personajes, entiendes rápido sus dilemas. Todo está contado una atención al detalle que se agradece. Puro cine coreano.

Bugonia parte de una premisa absurda que roza lo incómodo, pero lo hace con inteligencia. Es delirante, te mantiene alerta y maneja el humor con precisión sin romper la tensión. Los personajes son directos y sus motivos se entienden rápido, lo que hace que las actuaciones se sientan creíbles incluso en la locura. Es de esas películas que avanzan raro, pero firme, y sí, termina como tenía que terminar.

Una historia directa llena de mil y una situaciones. Pasa de todo. La trama avanza con un ritmo tan acelerado que te mantiene en tensión constante, muy en la línea del estrés narrativo de The Bear. El lenguaje visual y los planos me recuerdan al cine de los 90, y todo se siente intencional. Muy buen soundtrack. Timothée Chalamet sostiene la película de principio a fin, es la mejor actuación de su carrera. El papel le calza perfecto. Me faltó más cierre.